Grecia: De la plenitud Clásica al Helenismo

La victoria de los persas hizo de Atenas la primera potencia de Grecia. En los años sucesivos se convirtió en un foco cultural de primera magnitud que, después de siglos, sigue iluminando Occidente. Pero de nuevo las rivalidades y las guerras, motivadas en principio por intereses comerciales contrapuestos, llevaron a la división, hasta que una potencia emergente, Macedonia, impuso la unidad de Grecia.

La Atenas de Pericles

Tras la derrota persa, Atenas constituyó una liga marítima, la Confederación de Delos, que acogía a las islas del Egeo y las ciudades de Jonia, en Asia Menor. En realidad, el trato que Atenas dio a los confederados fue despótico, y con las exacciones que les impuso pudo levantar monumentos e impulsar un auge cultural sin precedentes cuya máxima expresión fue el llamado Siglo de Pericles, auténtica edad de oro de la cultura griega.

AtenasGrabado que representa la Atenas del siglo V a.E.C.

Pericles (495-429 a.E.C) estuvo al frente de la democracia griega poco tiempo, desde luego mucho menos de un siglo, pero su impronta queda asociada a esa etapa de esplendor.

PericlesPericles robusteció el poderío naval ateniense.

Lucha por la hegemonía

Atenas era, pues, una potencia marítima, mientras que Esparta lo era terrestre. Sus intereses no interferían, y el equilibrio hubiera podido perdurar, pero Corinto, emporio marítimo aliado de Esparta, en su deseo de desplazar a su competidora Atenas, provocó el conflicto forzando la guerra entre ambas ciudades. Dicha guerra, llamada del Peloponeso, duró de 431 a 404 a.E.C y dejó el país empobrecido y exhausto. Atenas, debilitada, fue abandonada por sus aliados, que aprovecharon para sacudirse la carga que suponía una confederación que , en realidad, era un pesado vasallaje. Aunque no obtuvo una victoria arrolladora, Esparta prevaleció e impuso una precaria hegemonía.

CeramicaLa exportación de cerámica fue una importante fuente de ingresos para Atenas.

La hegemonía de Esparta

Esparta no supo administrar su victoria. Su tradicional política cerrada e inflexible le impidió dirigir Grecia, una tarea que precisaba habilidad para jugar con el complicado equilibrio de intereses de unas ciudades y otras. Incluso hubo de recurrir a la protección de los persas, los tradicionles enemigos. En estas circunstancias, se vivió una prolongada época de inestabilidad, en la que muy brevemente (379-362 a.E.C.) ejerció la hegemonía Tebas, pero al cabo de poco tiempo prevalecieron la desunión y la ruina.

Se considera que la época helenística, que viene después de la época clásica, se extiende desde la muerte de Alejandro (323 a.E.C.) hasta el advenimiento de Augusto, primer emperador romano (30 a.E.C.).

Macedonia entra en escena

Tras la hegemonía de Tebas, emergió una región al norte, Macedonia, considerada semibárbara y, en aquel momento, enriquecida por sus minas de oro. La regía el rey Filipo, que aspiraba a ser considerado griego de pleno derecho. Su sueño era promover el renacimiento del país, y por ello se erigió en su protector. Venció por las armas todas las resistencias (batalla de Queronea, 338 a.E.C.) y unificó Grecia al precio de acabar con la institución de la polis y con los regímenes representativos. El instrumento del dominio macedonio fue la falange o infantería pesada, un perfeccionamiento de los hoplitas clásicos, que adoptaban una táctica ensayada por Tebas durante su breve hegemonía. Por primera vez en Grecia se empleó sistemáticamente la caballería.

Grecia

El joven Alejandro

Filipo fundó la Liga de Corinto, su instrumento unificador, y animó a los griegos a tomar venganza de los persas, pero no pudo llevar adelante sus planes porque fue asesinado a raíz de una conjura en 336 a.E.C. Le sucedió su hijo Alejandro, de solo veinte años, que resultó ser uno de los mayores genios militares y políticos de la historia. Discípulo del filósofo Aristóteles, estaba decidido a universalizar la cultura griega, mediante la fundación de un gran imperio en unión del otro gran pueblo indoeuropeo, los persas.

"Le dio [a Alejandro] una fiebre ardiente con delirio, y teniendo una gran sed bebió vino; de lo que le resultó ponerse frenético, y morir en el día 30 del mes Daisio [13 de junio de 323]." (Plutarco, Vidas paralelas, Alejandro y César, LXXV).

El Imperio de Alejandro Magno

Tras completar la unificación griega (destrucción de Tebas, que se le había opuesto), Alejandro pasó a Asia en 334 a.E.C., venció al rey Darío III en tres decisivas batallas, y desmanteló el Imperio aqueménida. Conquistó asimismo Egipto (332 a.E.C.), y llevó sus conquistas hastael valle del Indo (326 a.E.C.). Este formidable imperio que uniría Grecia y Oriente, que había de tener su capital en Babilonia, se vino abajo con la prematura muerte de Alejandro a causa de la malaria, a los 32 años, en 323 a.E.C. De este encuentro entre Oriente y Occidente y de la apertura de este gran espacio, resultó la universalización del espíritu griego: es la fase llamada helenismo. No prosperó una creación política estable, pero el alcance cultural de la gesta alejandrina perduró siglos.

Alejandro MagnoAlejandro en la batalla de Isos, tras el cual se adueño de Fenicia y Palestina.

¿Qué sucedió con el imperio de Alejandro?

A la muerte de Alejandro, sus generales (los diádocos) se repartiieron sus estados, pero aún se mantenía cierto espíritu unitario. Este se disipó con los sucesores de los diádocos, los epígonos, que fundaron otras tantas dinastías griegas: Casandro constituyó un reino en Macedonia; Lisímaco, en Tracia; Seleuco, en Siria y Ptolomeo, en Egipto.