La Humanidad Prehistórica

El 99% del tiempo transcurrido desde la aparición del hombre hasta nuestros días corresponde a la prehistoria, es decir, al período en que la organización social era muy rudimentaria y las técnicas, muy elementales. Aquellas gentes vivían de la caza, la pesca y la recolección. Solo al final de este larguísimo período fueron abandonando la vida nómada, se establecieron en asentamientos permanentes y se convirtieron en agricultores, ganaderos y metalúrgicos, e iniciaron los primeros intercambios comerciales.

En busca de nuestros orígenes

En el estado actual de nuestros conocimientos, obviamente destinados a ser desmentidos por futuros hallazgos, se puede afirmar que los fósiles más antiguos de nuestros antepasados homínidos se han encontrado en África Oriental, en la región de los Grandes Lagos, y que los restos más antiguos de un homínido se remontan a casi 4,5 millones de años. Nuestra especie, Homo sapiens sapiens, apareció hace unos 35.000 años.

Homo

¿Qué es un ser humano?

El rasgo esencial de Homo es su capacidad para caminar erecto: la curvatura lumbar, en efecto, mantiene su centro de gravedad en la vertical, y le permite la bipedación permanente. Otras características que definen son la configuración de los lóbulos y la corteza cerebrales y la especialización de la mano. La posesión de una laringe vertical, flexible y provista de cuerdas vocales le permitió emitir sonidos articulados que, a su vez, favorecieron la estructuración de un pensamiento lógico.

Humano

HumanoCronología aproximada

La edad de piedra

Durante milenios, el hombre solo pudo dominar la naturaleza en muy escasa medida (construcción de trampas para cazar y de represas para capturar peces), y fabricó útiles de piedra (y sin duda de otros materiales perecederos, como madera o caña) cuyo estudio y clasificación nutren la disciplina que llamamos prehistoria. Nuestros antepasados tallaron hachas, puntas de flecha y de azagaya, raspadores y otros útiles que, con el tiempo, alcanzaron una notable perfección. Al término del prolongado período que llamamos Paleolítico, trabajaron también el hueso y el asta.

Humano

HumanoEl hombre de Tautavel (Francia)

El Paleolítico

Los períodos en que ha dividido el Paleolítico se basan en las técnicas de talla de la piedra (industrias líticas). La morfología de los útiles de piedra que define uno de esos períodos se nombra a partir del lugar donde se hizo el primer hallazgo (yacimiento epónimo). La mayoría se sitúan en Francia, país pionero en los estudios prehistóricos (así, por ejemplo, la industria levalloisiense deriva del yacimiento de Levallois; la musteriense de Le Moustier, etc).

Los cambios climáticos

A lo largo del extenso período que llamamos Paleolítico, se produjeron significativos cambios climáticos debidos, tal vez, a oscilaciones del eje de la Tierra, y cuyas manifestaciones más espectaculares fueron las glaciaciones. Amplias extensiones quedaban cubiertas por los hielos, y la humanidad primitiva debía refugiarse en cuevas o emigrar siguiendo a los animales que cazaba. Los científicos han descubierto varias glaciaciones (y otros tantos períodos cálidos intermedios) entre los 3,5 millones y los 10.000 años de antigüedad.

El neolítico

La transformación, favorecida por la mejora del clima, tuvo como escenario el Próximo Oriente hacia el 8000 a.E.C. Los hombres aprendieron no solo a tallar sino a pulimentar la piedra (Neolítico), establecieron los primeros núcleos habitados permanentes e iniciaron la agricultura, la ganadería, la cerámica y los intercambios comerciales. También desarrollaron la metalurgia del cobre y, más tarde, la aleación de este metal con estaño, con lo que obtuvieron el bronce, y dio así comienzo la Edad de los Metales.

HumanoCaballo de la cueva de Lascaux (Francia)

El Neolítico, que significa piedra nueva, se extiende aproximadamente entre el 8000 a.E.C y el 3700 a.E.C., con la aparición del trabajo de los metales.

El carbono 14

El radioisótopo del carbono llamado carbono 14 se desintegra a una velocidad predecible (la mitad cada 5.730 años). Mediante técnicas de laboratorio aplicadas a los restos orgánicos, pueden fecharse antigüedades de alrededor de 60.000 años. Para antigüedades superiores se recurre a otros isótopos de vida media superior a la del carbono.